viernes, 14 de octubre de 2016

Clase IX: ERRORES FRECUENTES: “USTED NO SE EQUIVOQUE”

Como hemos visto a lo largo de este curso, pensar, hablar y escribir son tres ejercicios distintos, cada uno sujeto a sus propias normas y, para muchos, escribir es el que resulta más complicado. Para lograr escribir mensajes sean claros y coherentes hay que seguir procesos lógicos. Pero cuando las personas aprenden a escribir obvian algunos de estos códigos o los olvidan con el tiempo.


1. Dequeísmo y dequefobia
Es muy común encontrar la expresión “de que” utilizada indiscriminadamente, lo que es un error; pero también es un error omitirla sin más. El primer fenómeno se conoce como “dequeísmo” y el último, como “dequefobia”.    
Ejemplo:
Dequeísmo:  “me dijo de que le ayudara”                        
                      “lo que pasa es de que está enferma”          
Dequefobia: “me di cuenta que tiene razón”                    
                    “estoy segura que llegará tarde”                


¿Cómo identificar si está bien o mal usado?
Analiza la oración. Si se puede convertir en pregunta y la respuesta es lógica, el uso del “de que” estará correcto. Otra opción es reemplazar la expresión por un sujeto, manteniendo la coherencia.
Ejemplo:
Estoy segura de que llegará tarde.
¿De qué estoy segura?
R: De que llegaré tarde.
Me dijo de que la ayudara.
¿Qué me dijo?
R: Que la ayudara.
Ejemplo aplicado:
“Durante nuestra visita inspectiva nos pudimos percatar que el inmueble tenía daños en un dormitorio del segundo nivel, en donde el fuego, humo, hollín y agua dañaron parte del contenido depositado en este”.

2. Conjugación del verbo haber
Generalmente nos corrigen la palabra “hubieron” cuando se habla de varias cosas o personas; por ejemplo: “hubieron trece personas”. La forma correcta en este caso es “hubo”; sin embargo, es frecuente encontrar que el verbo “haber” se conjuga en plural, en diferentes casos, lo que también es un error:
Ejemplo:      Habían trece personas.
                       Había trece personas.
                   Habíamos trece personas.      
                       Había trece personas.
                   Han habido muchos accidentes este mes.
                       Ha habido muchos accidentes este mes.
                   Habrán veinte invitados.
                       Habrá veinte invitados.
En el tercer ejemplo, el verbo principal es haber, pero “haber” también funciona como auxiliar; cuando el verbo principal es haber y también hay un verbo “haber” auxiliando al verbo principal, el auxiliar debe estar en singular.
3.Demasiado uso de “demasiado”
La palabra demasiado puede reemplazarse por “excesivamente”, solo si se refiere a aspectos negativos; es decir que son erróneas oraciones como: “la comida estuvo demasiado buena” o “me ha ido demasiado bien en el trabajo”; por lo tanto, “demasiado” estaría bien utilizado solo si el exceso del que habla resulta dañino, por ejemplo: “hay demasiado taco” o “la ciudad tiene demasiada contaminación”.

4. ¿Colocar o poner?


En algún momento, a alguien se le ocurrió que “colocar” es más lindo que “poner”, y que “poner” es materia de aves… Mala ocurrencia. Si nos vamos al diccionario, encontraremos que el verbo poner tiene más de 40 usos, mientras que colocar se queda con cinco. Veamos:
1. Poner a alguien o algo en su debido lugar u orden (colocar la ropa en el armario, colocar a los alumnos por filas).
2. Invertir dinero (colocar sus ahorros a término fijo).
3. Acomodar a alguien, poniéndole en algún estado o empleo (se colocó en la empresa del suegro).
4. Encontrar mercado para algún producto (colocó toda la mercadería en una cadena de tiendas).
5. Ponerse eufórico por efecto de las drogas o de bebidas alcohólicas (Con un trago se coloca chispeante).
El verbo poner es tan fuerte en términos de uso y significado, que puede reemplazar siempre a colocar. A la inversa no funciona así.


5. “Lo cual” y derivados vs. “lo que”
El pronombre relativo compuesto "el cual" y sus derivados, (la cual, lo cual, los cuales, las cuales) alterna su uso con “que”. Pero ojo: uno y otro no siempre son intercambiables. El cual tiene contextos de uso bien restringidos y definidos, que revisaremos a continuación:
“El cual” aparece siempre encabezando una oración subordinada, es decir, una oración que no funciona independientemente de otra. Sus posibilidades de uso varían dependiendo de la naturaleza de esa oración.
Ejemplos:
“Este es el libro sobre el cual hemos hablado en clase”.
El pronombre el cual se puede sustituir aquí perfectamente por el que:
Este es el libro sobre el que hemos hablado en clase.
En cambio, esta otra oración es incorrecta porque no hay preposición:
Jorge Luis Borges es un escritor el cual se caracteriza por su prosa rica y refinada.
La única posibilidad es que:
Jorge Luis Borges es un escritor que se caracteriza por su prosa rica y refinada.
Estos usos incorrectos son muy frecuentes en textos escritos por personas que se sienten inseguras de su propia escritura: como “el cual” es más largo que su alternativa que, les parece más importante y, por tanto, más propio de la lengua escrita.


Otros ejemplos:
“Me estuvo explicando todas sus aventuras, las cuales me eran perfectamente indiferentes”.
“Tus gustos, sobre los cuales prefiero no discutir, resultan bastante sorprendentes”.


Ejemplo aplicado:
“Considerados todos los antecedentes antes expuestos, podemos establecer que el presente evento encuentra cobertura en lo que respecta a la materia siniestrada, causas y origen del mismo y vigencias de los contratos, motivo por el cual la Compañía de Seguros tiene responsabilidad indemnizatoria de las pérdidas que a continuación se detallan”.

“El contrato suscrito por las partes corresponde a Póliza No 610781-8, el cual rige de acuerdo a condiciones de Póliza de Multirriesgos Hogar, inscrita en el Registro de Pólizas bajo el código POL 1 2013 0185, documento que contempla una serie de coberturas, ninguna de las cuales presta amparo a los daños ocasionados a la materia asegurada producto de infiltraciones de aguas lluvia”.

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